miércoles, noviembre 15, 2006

VERANOS EN EL SUR

TEXTO-CURSOR

Gracias al Programa Juventud Vasca Cooperante 2002 del Gobierno Vasco, trabajé durante tres meses con niños y adolescentes de la comunidad de Petare (Caracas) en diferentes servicios. Concretamente, desempeñé mi labor como ‘’facilitadora’ en el proceso de nivelación para los alumnos de la tercera etapa del colegio Presidente Kennedy Fe y Alegría de Petare, una tarea de apoyo escolar, y en las guarderías Santa Teresita y Los Grillitos del mismo barrio como educadora. Por otro lado, ayudaba en todas las tareas puntuales dirigidas a los adolescentes del barrio, llevadas a cabo por los Padres Claretianos. Además, junto con otros compañeros participé en las tareas organizativas de un taller de sexualidad. La experiencia fue muy gratificante porque además te permitía conocer a fondo a las personas que vivían en la comunidad.



Y me gustaría señalar que aunque estas experiencias son muy satisfactorias, no se pueden o deben quedar en eso, en ‘experiencias’. Lo ideal es que se pueda seguir trabajando desde aquí, mostrándole al mundo la otra cara de la pobreza y cómo con muy poco se puede ser muy feliz, ya que parece que aquí sólo nos llega lo malo de estos países; delincuencia, corrupción, pobreza,... Hay que aprender de su ritmo de trabajo y de su actitud ante la vida y las dificultades que se presentan, la vida hay que disfrutarla sin estrés. Lo aprendido allí, hay que aplicarlo aquí. En nuestra sociedad también podemos trabajar por un mundo más justo.

Cuando me marchaba, mi “mamá” Alcira me dijo: “has sido muy buena hija”, qué gracioso ¿verdad? Si en un país del llamado Tercer Mundo me abrieron las puertas y me trataron como una más ¿por qué no hacer nosotros lo mismo con las personas inmigrantes que vienen de estos países?



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