viernes, julio 30, 2010

Caracterización de España en "21 días en Mali", un blog impresionante

Espectacular caracterización que realizan sobre España en 21 días en Mali. Desde aquí, estamos deseando el post sobre Mali y os animamos a que visitéis este joven blog con una trayectoria fantástica.

Os dejo con el artículo:

Análisis cultural: España


En la sesión de comunicación intercultural, nos dieron pautas para el análisis cultural:
a modo de ensayo y reflexión he intentado
retratar la sociedad española.

Paisaje castellanoEn España se vive en pisos: en las ciudades, los edificios tienen más de
cuatro pisos y la comunidad de vecinos es una institución social de
(demasiado) peso. Todo está aglutinado y, por eso, cerca, con las tiendas
“debajo de casa”. Se reserva espacio público y abierto para parques, colegios,
recintos deportivos. Las zonas rurales, donde son más frecuentes las casas
unifamiliares, se están despoblando a marchas forzadas.

Solo este primer párrafo nos diferencia de nuestros (similares) vecinos
europeos.

El piso medio tiene tres habitaciones y ochenta metros cuadrados: “lo
normal” es tener dos hijos y que cada uno disfrute de su propio dormitorio,
aparte del principal para el matrimonio heterosexual. La estancia común por antonomasia es el salón, a menudo comedor: comer en familia, al menos los
domingos y festivos, sigue siendo (una buena) costumbre.

Lo que va entre paréntesis es opinable. Lo demás, también.

La familia nuclear tiene mucha importancia: una economía como la
española se sustenta gracias al apoyo incondicional de los padres que pudieron
prosperar y controlaron la natalidad. La familia más extensa va perdiendo
puntos para mi generación, igual que la educación en casa: se espera que los
niños de hoy aprendan todo en el colegio. (La falla entre generaciones no es,
curiosamente, tan ancha ni profunda). Las tareas del hogar quizá se repartan
de manera un pelín más equitativa, pero las bajas por nacimiento del hijo y las reducciones de jornada siempre las piden las madres.

Aunque poco haya cambiado, la ventaja de hoy es la libertad plena para elegir.

Los horarios son excepcionalmente tardíos, respecto al resto del mundo:
se entra a trabajar a las 9h, se come a partir de las 14h en un descanso de dos
horas, se sale de la oficina a las 19h y se cena hacia las 21h. El prime-time televisivo empieza después de las 22h y un bar de copas abre hasta las 3h. Probablemente
el español medio se acuesta más tarde que Cenicienta y descansa menos de ocho
horas al día.

Si calculas “dos horas más en España”, salen las cuentas.

Es de buena educación mirar a los ojos y saludar con dos besos a mujeres y
hombres, si eres mujer ¿u homosexual?, y estrechando la mano a ellos y besando
a ellas, si eres hombre. Tanto con una persona que acaban de presentarte como a
un viejo amigo. Todavía “se deja pasar primero a las mujeres” cuando hay una
puerta y en el Metro de Madrid se cumple con excepciones la práctica costumbre
de “dejar salir antes de entrar”.

Algunas galanterías sexistas se podrían ahorrar, o mejor, reconducir.

Tendemos al individualismo y por eso las relaciones con los compañeros de
trabajo, los vecinos o conocidos son cada vez más superficiales. Por los amigos, en
cambio, “se mata”. (En el País Vasco la fidelidad fraternal es extrema).

El tipo de relaciones varía por regiones, pero esto rige para todos los apartados.

El dinero es tabú. Se evita como tema de conversación, aunque sí se habla de
precios y aspiraciones. Es difícil descubrir lo que cobran las personas, incluso las
cercanas, pero sí es sabido que las mujeres ganan menos, incluso en puestos
equivalentes a los de los hombres. Se ahorra poco, se piden créditos para todo y
la partida más alta del presupuesto familiar es la vivienda, que está a costes
prohibitivos. Gustamos de comprar el lugar donde vamos a vivir, más que de
alquilarlo, y todo español tiene un coche.

Quizá la crisis esté modificando algunos comportamientos.

En el colegio se pasan unas seis horas al día, desde los 3 años y obligatoriamente
hasta los 16, la edad mínima para trabajar. Algunos colegios públicos aún
imparten clases de religión, son bilingües en las comunidades autónomas con
lengua propia y cada vez más frecuentes los que imparten asignaturas en inglés.
Es generalizado continuar estudiando al menos hasta los 18 años y un altísimo
porcentaje de jóvenes (de toda condición) tiene una carrera superior, porque la universidad es pública y accesible.

Un avance innegable... que no está en consonancia con el mercado laboral.

La vida social española se caracteriza por hacerse “en la calle” y a menudo está vinculada a la comida y el alcohol. Las fiestas populares han perdido su sentido
religioso original para convertirse en ocasiones multitudinarias para brindar. El asociacionismo, más allá del ocio, no es demasiado común, como tampoco lo es
invertir en cultura. El centro comercial es en sí mismo un plan y el deporte se ha
vuelto ejercicio.

Es notable la influencia estadounidense en muchos aspectos.

La concepción política de España se ha suavizado mucho desde la muerte de
Franco, pero apenas hay medias tintas: están las derechas, las izquierdas y los nacionalismos. La participación electoral podría ser mayor, pero el problema
real es el desinterés participativo de los ciudadanos y la tradicional baja
consideración en que se tiene a los políticos. El sentimiento de pertenencia a
España es alto solo en algunas partes y se ve reforzado con los triunfos de la
selección de fútbol, pero muy bajo en otras: en las regiones con identidad
histórica el sentimiento de pertenencia es a menudo a otro país.

España es anti-chovinista: se le tiene por un país (aún) peor de lo que es.

El sistema de valores es difícil de estimar cuando se tiene interiorizado.
Quizá la base de la sociedad española sea la familia muy cercana. Lo que sí está
claro es que la religión ha perdido mucha importancia, aunque la Iglesia tiene
voz política, que no voto, y recaudación oficial, y “tres de cada cuatro españoles
se autodefinen como católicos, mientras que un 13,6 por ciento se considera no
creyente y un 7,7 se define como ateo”. La práctica religiosa ya es otra historia...

A la religión, aquí y allá, se le podrían dedicar varias entradas.

El Estado de bienestar es potente: se tiene derecho de manera casi gratuita
a la educación superior, a una sanidad de primer nivel, a una prestación por
desempleo, a una pensión al jubilarse, vacaciones pagadas y bajas de enfermedad
y maternidad; todo ello a cambio de los correspondientes impuestos. El salario
mínimo interprofesional se ha fijado este año en 633,30€ al mes y ahí empieza
el agravio comparativo con Europa.

La situación económica está fustigando severamente las ayudas sociales.

La inmigración es un tema polémico en este país, porque de unos años a esta
parte es receptor de numerosos extranjeros. El gobierno legalizó a muchos sin
papeles que ya trabajaban aquí, pero probablemente ahora estén engordando las
listas del paro. Legalizar no es lo mismo que integrar: de momento, la
interculturalidad es una entelequia y nativos y extranjeros viven en
compartimentos estancos.

¿El multiculturalismo español podría ayudar a adoptar un modelo de éxito?

La naturaleza cultural de un país es tan compleja que ni siquiera
puedo resumir la del que mejor conozco.

jueves, julio 29, 2010

¿Qué es el Sahel?

El Sahel, una vasta zona desconocida y que en Occidente únicamente relacionamos con el terrorismo islámico. Aprende sobre esta área en 21 días en Mali.

Os dejo con el artículo:

El Sahel


Dos españoles llevan ocho meses secuestrados por Al Qaeda en el Sahel,
más concretamente en el desierto fronterizo entre Mauritania y Mali. El rehén francés que los acompañaba acaba de ser asesinado, tras un asalto militar de Francia.

Alarman, las noticias al respecto y las que genera el terrorismo islamista, pero nos falta información para interpretarlas.

¿Qué es el Sahel? Una zona con clima semiárido y abundante fauna, cuyo nombre se pronuncia con la hache gutural (como "Sájara" para Sáhara), que comprende parte de trece países y es la cuna histórica de algunos de los grandes imperios medievales africanos, como el de Ghana y Mali.

¿Qué nos preocupa del Sahel? Que entre sus dunas se esconde Al Qaeda. O mejor dicho, si eso es una amenaza para nosotros. Recorto citas textuales de un extenso reportaje de Foreign Policy, escrito antes de la intervención francesa, que intenta definir la situación:

“Al Qaeda quiere convertir el Sahel en un nuevo frente de batalla contra Occidente”. Tendrá que esforzarse más.

La verdad está en el punto medio. La construcción de una amenaza en el Sahel es real, aunque Al Qaeda todavía no las tiene todas consigo.

Al Qaeda en el Magreb Islámico (AQMI) se ha desmarcado del estilo Al Qaeda, subrayando en varias ocasiones que no mata a civiles inocentes. Se comportan más como mafiosos que como terroristas y prefieren participar de forma activa en los suculentos negocios ilícitos, con especial cariño y gusto a una de sus actividades estelares y más lucrativas: los secuestros de occidentales.

“Mali se ha convertido en la retaguardia del AQMI”. Mal que le pese.

Es una de las regiones más pobres del mundo, sin medios policiales ni militares para patrullar la inmensidad del norte, de muy difícil acceso. Las condiciones de vida son tan extremas que la convierte en una zona de trasiego de todo tipo de delincuentes.

Mali nunca ha sido objetivo de los radicales, de modo que Bamako no tiene ni dinero ni motivos para esforzarse en una lucha antiterrorista. Aun así, es parte del conflicto al ser país involuntario de acogida de rehenes de secuestros perpetrados en Mauritania o en Níger (solo ha habido un secuestro en Mali, un trabajador humanitario francés que fue liberado en febrero de 2010).

“El narcotráfico financia el terrorismo yihadista”. Sí.

La Oficina de Naciones Unidas contra la Droga y la Criminalidad (ONUDC) da por hecho lo que en Mali llaman gansterrorismo. La impunidad que solo es posible al abrigo de un territorio tan vasto ofrece al malhechor radical un amplio catálogo de delitos a elegir.

Para los esfuerzos antiterroristas, las actividades criminales de grupos radicales puede ayudar a la hora de implicar a los gobiernos locales que no consideran el terrorismo yihadista como su problema, además de contribuir a juzgar también como narcotraficantes a los terroristas detenidos.

“El desierto del Sahel es un hervidero de activistas”. Todavía no.

El extremismo islamista no cala entre las tribus locales (koulak, iforas, tuareg o peules, en francés), que profesan en su mayoría un islam solidario entre clanes, de origen sufista y basado en las cofradías, contrario a la violencia y más tolerante que el wahhabismo o salafismo.

En el Sahel el agua se calienta, pero aún no hierve. Es ahora cuando los radicales intentan hipnotizar a esa juventud desheredada, sin futuro y sin alternativas en un África que Occidente abandonó a su suerte tras la descolonización, y es ahora cuando AQMI pretende tejer su tela de araña hacia el sur.

Los secuestros están teniendo consecuencias nefastas sobre el sector turístico (del que depende el 80% de la población en el norte de Mali). Las ONG y la ayuda humanitaria extranjera se pueden apuntar a la desbandada y los jóvenes acabarán uniéndose a la yihad para huir de la pobreza, el analfabetismo y el abandono. El antiamericanismo y la binladenmanía harán el resto.

“EE UU desembarca en el Sahel para prevenir nuevos ataques”. En parte.

El desembarco estadounidense es de naturaleza antiterrorista, pero está directamente relacionado con el repentino interés de Washington en los prometedores recursos energéticos de la zona.

La vertiente militar estadounidense va acompañada de ayudas económicas de la Agencia para el Desarrollo (USAID); por ejemplo, unos 400 millones de euros para Mali de aquí a 2011. Estas compiten con el maná libio, que cae del cielo por todo el país gracias a la iniciativa MALYBIA.

España participó por primera vez en abril pasado en unas maniobras antiterroristas en el Sahel, al margen de la OTAN, en las que se entrenaron a unidades de los Ejércitos de Senegal, Nigeria, Mali y Mauritania.

“España está en el punto de mira”. Por desgracia.

La recuperación de Al-Ándalus parece casi una amenaza medieval, pero, entendida en el contexto actual, preocupa a los expertos en la lucha antiterrorista, así como la pretensión de Al Qaeda de recuperar Ceuta y Melilla. La amenaza, no hay que engañarse, es real. Pero parece menor a la de hace unos años.

Europeos y españoles seguirán siendo secuestrados (desde 2003, ha habido decenas de occidentales en esa situación): es un lucrativo negocio que ha proporcionado a AQMI entre 10 y 12 millones de euros en concepto de rescates solo en el Sahel.

“Europa está haciendo lo imposible para que Al Qaeda no gane terreno en África”. Ni mucho menos.

Muchos de los recursos que destinan en estos momentos España y la UE centran todos sus esfuerzos en el freno de la inmigración ilegal con amplias ayudas a los países de tránsito, dejando en manos de los Estados magrebíes, sahelianos y de EE UU el reto de frenar y de contener una amenaza que, paradójicamente, correspondería asumir por su cercanía y virulencia.

Mali cuenta con un ejército de apenas 7.000 soldados y, además de maniobras militares, necesita ayuda urgente para luchar contra AQMI, al igual que Mauritania o Níger.

Europa debe articular una respuesta conjunta con los países magrebíes y sahelianos, y debe poner sobre la mesa políticas de desarrollo y de educación para evitar que el norte de África se convierta en una zona de fértil cultivo de yihadistas.

Aunque no esté de acuerdo con todo lo anterior, simplificando y como siempre: es un problema de magnitud mucho mayor que un puñado de secuestros y requiere una solución a la altura.

sábado, julio 10, 2010

¿Cuántas personas vivían en el mundo en 1960?

Tan sólo 3.000 millones, menos de la mitad que en la actualidad. 50 años más tarde, en 2010, la población mundial se estima en 6.700 millones. Un crecimiento insostenible del ~125% que supone más del doble que en los anteriores 50 años. El ritmo de crecimiento actual es menor pero algunos estudios pronostican alcanzar los 9.000 millones en 50 años. Éste, se debe en gran parte a los países más pobres, y sin lugar a dudas, supone un grandísimo reto para la sostenibilidad del planeta. No te olvides que hoy en día la Tierra sería incapaz de generar los recursos necesarios para que todo el mundo viviera con tu ritmo de vida. Pero todo esto, te lo explica mucho mejor Hans Rosling en el siguiente vídeo...

sábado, julio 03, 2010

Os propongo un corto, un estudio sobre la economía africana y una experiencia Zuvy

Esta semana he descubierto tres recursos increíbles que quería compartir con vosotros:

Un corto filmado en Senegal con la ayuda de UNICEF sobre los sueños de una niña. Creo que nunca he visto una lección tan magistral de humildad, esperanza y felicidad en tan poco tiempo.

El estudio "Lions on the move: The progress and potential of African economies" de McKinsey sobre la economía africana que podéis encontrar AQUÍ. Me ha gustado por la claridad, las positivas proyecciones económicas presentadas por un actor imparcial en el tema y la segmentación que realiza de los países.

La start-up social Zuvy.org, un servicio online que permite a turistas que viajen a países en desarrollo, tener experiencias más profundas con las comunidades locales a través de proyectos de cooperación que se estén llevando a cabo en su destino. En Zuvy todo ocurre durante un periodo limitado del viaje, (desde unas horas hasta un máximo de tres días) donde la organización les recibe y les prepara una “micro-experiencia” que puede ser desde una visita guiada, enseñándoles en detalle lo que están haciendo hasta la participación en las actividades diarias de la organización. Por ahora, comienzan con proyectos en Peru y Mexico. Si conoces a alguien que vaya a viajar por allí, no dudes en proponerles que tengan una experiencia Zuvy!